.- En 2025, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés), incluyó un nuevo requerimiento en la recepción de alimentos enlatados que lleguen por importación a los Estados Unidos.
Se trata de un estudio de penetración de calor que permita determinar el comportamiento de los productos y sus envases, durante el calentamiento y enfriamiento dentro de un sistema específico de autoclave o equipo que esteriliza materiales, mediante vapor de agua a altas temperaturas y presión.
La planta de producción Proeba de la empresa Eveba, donde se procesan pepitonas y sardinas, contó con la visita de una firma especializada en estudios de penetración de calor y certificada por la FDA; con el fin de establecer que el proceso térmico de las conservas del mar es seguro, dado que cumple con los más estrictos procesos de calidad.
Jhoan Alae, jefe de Relaciones Institucionales de Eveba, indicó que los resultados del informe confirmaron la seguridad de las conservas del mar para su comercialización. “Con una serie de parámetros observados por el especialista que nos visitó, se analizó cada producto sometido a una temperatura por encima de 114 grados centígrados en un tiempo de 30 minutos”.
Con este tipo de estudios de penetración de calor, se busca la destrucción de patógenos o sus esporas, así como microorganismos causantes de descomposición. A juicio del jefe de Relaciones Institucionales, el reporte indicó que la mercancía cumple con los requisitos de calidad, “es importante demostrar la inocuidad del producto y que la temperatura de distribución de calor esté dentro de los parámetros porque tenemos las autoclaves bien calibradas. Al final del reporte, se constató que las conservas del mar son totalmente seguras para su comercialización en el mercado local e internacional”.
Asimismo, la valoración de la calidad tiene que ver con el tamaño de los envases, con el correcto corte del producto; y que la información en la etiqueta tenga todos los detalles: el peso neto, la tabla nutricional (en español e inglés), los registros sanitarios, el código del Contenido de Producto Envasado (CPE), la certificación de libre venta; y la identificación de la planta productora y distribuidora.
Finalmente, Jhoan Alae indicó que en pocos meses se hará el respectivo estudio con las autoclaves donde se coloca el atún; y se dará formación al personal que trabaja con estos equipos.
Nota de prensa

